La Cuarta Trasformación contra Vera-Cruz.

Así comienza la Cuarta Transformación, estaremos informando..

El Vidente y Policía Chino Cuitláhuac García.

Por Clauidia Guerrero Martínez.

En la lectura del boletín emitido por el protector de duartistas, Cuitláhuac García Jiménez, quien no quiso responder a preguntas de los periodistas convocados a una presunta rueda de prensa y en realidad, resultó ser un monólogo del que se dice ser Gobernador de Vera-Cruz, quien tuvo varios tropiezos y hasta caídas libres, como el asegurar que el delito de Desaparición Forzada, no es un delito grave en Vera-Cruz… Para este analfabeta jurídico, hay que recordarle algo: En el Código Penal para el Estado de Vera-Cruz, Fracción V Artículo 318 dicta “… Al servidor público que cometa el delito de desaparición forzada de personas, se le impondrá una pena de diez a treinta años de prisión y multa de mil a cuatro mil días de salario, además de la inhabilitación definitiva para ejercer la función pública.”… Con esto comprobamos, el desconocimiento de la ley y Constitución del actual Gobernador de Vera-Cruz…

Pero hay más… Cuitláhuac García asegura y lo puntualizó en este monólogo, tener pruebas de que la Fiscalía General de Vera-Cruz había pactado con los duartistas, pero además, aquí publicamos textualmente su discurso mal redactado y sin fundamento: “La mentira, con la que quisieron ganar votos, Miguel Ángel Yunes Linares y en complicidad con su abogado personal, Jorge Winckler, pintado de Fiscal General del Estado, fingiendo una supuesta condena para quiénes han cometido delitos que van desde la corrupción, hasta la desaparición forzada, hoy se cae y salta la verdad de que lo que realmente hicieron con ellos, fue negociar a cambio de la aberrante liberación y disminución de penas a estos ex-funcionarios. Tenemos información precisa de que fue el Fiscal General del Estado, Jorge Winckler, quien negoció con Bermúdez Zurita, acusarlo solo por el delito de desaparición forzada, el cual lamentablemente, no es considerado grave en el Estado de Vera-Cruz. Y en una acción perversa, le ofreció meterlo a la cárcel, para que él posteriormente pudiera salir. Siempre y cuando cooperara con “pruebas de amor” como aquella de entregarles una casa en Estados Unidos para que Yunes Linares la usara en tiempos electorales. Por lo tanto, en lo que se investiga a fondo las imputaciones que se le pueden hacer a quienes negociaron ilegalmente la justicia, convoco a la sociedad Veracruzana a través de todos los sectores a que manifiesten libremente si este personaje, Jorge Winckler, debe seguir en la Fiscalía General del Estado. Así mismo anuncio que me abstendré de asistir al desayuno, al que había sido invitado por el Magistrado Presidente del Poder Judicial del Estado, Edel Álvarez Peña, hasta cerciorarme si está involucrado en estos aberrantes hechos”…

Este Gobernador de Vera-Cruz, quien parece ser un policía chino, tuvo que salir a dar la cara ante los medios de comunicación, por la inconformidad generalizada de la opinión pública, por la salida de Luis Ángel Bravo Contreras, Mauricio Audirac, Francisco Valencia y Arturo Bermúdez, de este último, el nuevo Gobierno Estatal no se puso de acuerdo con Arturo Bermúdez, para saber qué dirían los dos, evidenciando a Cuitláhuac como el gran mentiroso, pues mientras Bermúdez dijo que lo torturaban física y psicológicamente, el Cuícaras dijo que había pacto… Mientras Bermúdez dijo que lo hacían firmar y señalar; el Cuic aseguró existir pruebas de amor… Contradicción al mil de quien presuntamente manda en Vera-Cruz y salir a decir tantas aberraciones…

Ahora, inician las amenazas, en contra de quienes no comulgamos con ocurrentes funcionarios estatales, incluyendo al propio Cuitláhuac García… La diputada local Maryjose Gamboa declaró ante tribuna, estar siendo investigada por complicidad, pero además, acusa de que esta nueva administración estatal pretende imponer tiempos que ellos decidan, así como realizar una franca intromisión en otros poderes en Vera-Cruz… Pero el punto fundamental fue pedir una explicación al Secretario de Gobierno Eric Cisneros, por su reciente visita al Reclusorio Norte y entrevistarse con el ex-gobernador Javier Duarte de Ochoa. Pero además, que diga cuál fue el tema tratado y hasta si hubo pacto entre ellos…

A una servidora también piden ser investigada, declarando esto en sus redes sociales, la diputada federal por MORENA, Dorheny García Cayetano, quien se sacó la lotería sin comprar boleto, al ganar como plurinominal una curul en el Congreso de la Unión… A esta advenediza y otros que exigen una investigación a Claudia Guerrero Martínez, reto a que la hagan, ya que para tener la lengua larga, hay que tener la cola muy corta… No tenemos miedo de lo que encuentren…

Vienen tiempos violentos y el Gobernador de Vera-Cruz se dedica a pelear para quitar a Jorge Winckler del cargo. Y con eso, lo único que evidencia es un desgaste personal y empecinamiento, como si fuese chamaco de secundaria, cuando en realidad ya cuenta con 50 años… “Vamos a dar amor a Vera-Cruz”, han sido las palabras de Cuitláhuac y la verdad, se ha convertido en el vengador de los duartistas, de forma literal…

Si nuestro pecado con Cuitláhuac, es haber evidenciado sus tropiezos, su pasado tormentoso como payaso que amenizaba los eventos del PRD, el engaño de su presunto Doctorado y hacer pública la descortesía de haberme dejado con la mano extendida en una pasada entrevista, sentimos decirlo, pero no pediremos disculpas…Y no es soberbia, sino principios como periodista de carrera…

Cuitláhuac García, ya es Hora de Conectar el Cerebro con el Lenguaje, el Cerebro con la Realidad.

Fidel Herrera da ‘Voto de Confianza’ a Cuitláhuac García: Javier Herrera.

Fuente: Xeu.com

Fidel Herrera Beltrán le da el “voto de confianza” a Cuitláhuac García Jiménez en el Gobierno de Vera-Cruz, afirmó el hijo del ex mandatario estatal, Javier Herrera Borunda.

En entrevista con XEU, el también coordinador de agenda parlamentaria del PVEM en el Senado de la República, dijo que Fidel Herrera “tiene muy buenos deseos para Vera-Cruz”.

“Es que si le va bien a un gobernador, le va bien a todo Vera-Cruz, si las acciones que emprenda son por el bien de Vera-Cruz pues que le vaya bien”.

Respecto a la confrontación política que se ha registrado en los últimos meses en la entidad Veracruzana, dijo que prefiere no emitir opinión alguna porque “él ya se retiró”.

¿Ya no va a regresar a Vera-Cruz?

“Va, pero ya sin hacer política”.

El ex-gobernador Veracruzano vive en la Ciudad de México, en donde se recupera de un episodio neurovascular, “pero está muy bien gracias a Dios”, puntualizó

Fuente: Libertad Bajo Palabra.com

Dice Cuitláhuac García, al “vocero oficial” de Javier Duarte, Ciro Gómez Leyva, que los funcionarios ex-duartistas están saliendo de prisión porque hicieron un pacto con Miguel Ángel Yunes Linares. A ver, a ver, aquí hay algo que no cuadra. ¿Quién gobierna Vera-Cruz actualmente? ¿A quién se le están saliendo las ratas de la ratonera? ¿Quién anticipó siendo secretario de Gobierno designado, que los duartistas saldrían? ¿Quién le permitió a Bermúdez Zurita que diera una conferencia de prensa estando confinado en el penal de Pacho Viejo? ¿Quién está filtrando los comunicados del Capitán Tormenta? ¿Quién es el que dijo que la desaparición forzada no es un delito grave? ¿Quién salió huyendo sin dar respuesta a los reporteros? ¿Quién está abriendo de par en par la cárcel a los exduartistas? Apenas van cinco días y poco a poco nos vamos dando cuenta que los problemas de Cuitláhuac García no sólo son con el lenguaje, sino con la realidad. En su primer acto como gobernador de Vera-Cruz, Cuitláhuac García se comprometió con los colectivos de desaparecidos; cuándo estuvo López Obrador en Jalapa, Cuitláhuac García hasta les dijo «los vamos a encontrar». Pero ahora dice que la desaparición forzada no es delito grave y su gobierno brinda todas las facilidades al principal indiciado por los delitos de desaparición forzada para que salga de la cárcel. Señor gobernador, con todo respeto, ya es hora de conectar el cerebro con el lenguaje, el cerebro con la realidad; su gobierno es el que los está liberando.

Héctor Yunes se reúne con Cuitláhuac García.

Fuente: 24-horas.mx

Primero y siempre, Vera-Cruz señaló el Diputado Federal Héctor Yunes Landa, después de sostener un cordial encuentro con el gobernador de Vera-Cruz Cuitláhuac García Jiménez.

El legislador señaló a través de sus redes sociales: “El gobernador Cuitláhuac García tuvo la amabilidad de llamarme hoy para aclarar el incidente de ayer. Asunto cerrado. También, para invitarme un café en su oficina.

Acudí como obliga la civilidad pero sobre todo como demanda la dura crisis que enfrenta nuestro querido Estado. “Ser oposición no implica ser obstrucción, menos aún, destrucción” reiteró el legislador

Cuitláhuac y Héctor Yunes

“Vamos a dar PRIMOR a Vera-Cruz.” Cuitláhuac García Juanito.

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Porfirio Díaz en la Historiografía Masónica Mexicana.

El general Porfirio Díaz Mori fue presidente de la República Mexicana (1876-1880 y 1884-1911). El período durante el cual gobernó se le ha denominado como el Porfiriato. Éste, con lo que conlleva: la biografía del militar y la de los políticos que gobernaron entonces; la cultura política; las instituciones de un Estado federal; los modos de gobernar; las formas de hacer sociedad; las rupturas y continuidades -en relación a la Revolución Mexicana-; las particularidades de las regiones; éstas, entre otros temas, no son un asunto inédito en la historiografía mexicana, tampoco lo es para los investigadores extranjeros que estudian los complejos procesos de construcción de los Estado-Nación en Iberoamérica. Si bien el Porfiriato es una línea de investigación permanente, en años recientes volvió a la discusión pública (en la academia y en la opinión pública). El retorno fue una correspondencia a los centenarios de la Revolución Mexicana (noviembre de 2010) y el aniversario del fallecimiento del militar (mayo de 2015).

Una parte de la historiografía que ronda al general Díaz, el período, el Estado, el régimen y el sistema políticos, tiene presente a la masonería como un tópico que ayuda a explicar las redes sociales y la cultura política mexicana. Paul Garner asentó:

En la política mexicana del siglo XIX, la masonería aportó un enlace crucial entre la política liberal y la construcción de redes políticas o facciones que giraban en torno al liderazgo de individuos particulares. Los politólogos han identificado estas redes o grupos informales personalistas, o sea las camarillas, como una de las características principales de la cultura política mexicana del siglo XX. Su importancia para el siglo XIX ha sido reconocida en menor grado, pero no era menos crucial.

La inclusión de la masonería en la historiografía se debe a la participación de importantes actores políticos de la Ciudad de México, de las capitales estatales, y de ignorados políticos de tierra adentro. En lo que corresponde al general Díaz, algunas biografías indican que fue iniciado en una logia de Oaxaca. Carlos Tello Díaz escribió:

En 1852 el Instituto era más laico, más independiente, más propuesto a recibir en sus aulas los tránsfugas del Seminario, a quienes orientaba en una dirección que para muchos era contraria a las enseñanzas de la Iglesia. Pues sus profesores, liberales en su mayoría, eran con frecuencia, además, masones. También sus estudiantes. El tercianista Porfirio Díaz, en concreto, fue iniciado por aquellas fechas -unos dicen que ese año, el “2 de abril”- en los secretos de la masonería. Al parecer fue presentado por Marcos Pérez, quien era venerable maestro de la Logia Cristo de Oajaca. Esa logia pertenecía al Rito Nacional Mexicano, el único que existía desde el declive de los escoceses y yorkinos en toda la República. Durante las reuniones con sus hermanos de la Logia Cristo, Porfirio descubrió, acaso con sorpresa, a muchos de sus más respetados profesores en el Instituto, como Benito Juárez y Cenobio Márquez, y también a varios de sus condiscípulos, entre ellos Francisco Vasconcelos.

La biografía masónica de Porfirio Díaz da cuenta de un masón activo. La posesión de los máximos grados en los ritos Nacional Mexicano (RNM) y Escocés Antiguo y Aceptado (REAyA) le permitieron participar en logias asentadas en la Ciudad de México e intervenir en talleres del interior del país. En la interacción con masones, logias y grandes logias, Díaz fue admitido y tuvo reconocimiento como un dirigente de la amplia y compleja red de relaciones sociales masónicas.

En este artículo revisamos la presencia del general Porfirio Díaz en la historiografía masónica mexicana. Para la redacción de este texto recurrimos a las obras de José María Mateos (Historia de la Masonería en México desde 1806 hasta 1884), Richard Chism (Una Contribución a la Historia Masónica de México) y Luis J. Zalce (Apuntes para la Historia de la Masonería en México, de Mis Lecturas y Mis Recuerdos). El cuestionario es básico: ¿Cómo examinan la actuación del general Díaz, cómo actor de un régimen o cómo un hermano masón? ¿Qué fuentes documentales utilizaron los autores para redactar sus textos? Pese a lo elemental de las preguntas, éstas colaboran para situar parte de los tópicos y las formas en que fueron redactadas las historias de la masonería en México.

Un Panorama de la Masonería durante el Porfiriato.

La comprensión de la masonería como una asociación política contribuyó para que aparecieran movimientos masónicos que mostraban un alto nivel de ignorancia de las normas sobre la actividad ritual. Esta situación contribuyó para integrar grupos que disputaban espacios en los centros de decisiones interna y externas a la masonería. En este periodo se formaron los ritos Escocés Antiguo y Reformado (1869-1876)8; el Escocés Antiguo y Aceptado de Masones Libres e Independientes (1878-1890)9; y el Escocés Antiguo Reformado (1892-1900)10 y se reinstaló el RNM. Se agrega a esta situación la autonomía de las logias, que no tenían restricciones, en parte por la situación política del país y también por el desconocimiento que tenían de su normatividad. En este contexto la creación de la Gran Dieta Simbólica de los Estados Unidos Mexicanos (1890) sirvió para intentar controlar la masonería del país, con el aliciente de contar con el reconocimiento tácito del presidente Porfirio Díaz.

El triunfo de los liberales republicano sobre la segunda monarquía (1867) permitió que las logias sobrevivientes de los RNM y REAyA continuaran como una de las vías privilegiadas para vincularse y participar en la política, más cuando los principales militares y líderes republicanos eran masones. Entonces las reuniones rituales y conviviales masónicas mantuvieron su atracción para quienes aspiraban a vincularse social y políticamente.

El RNM, hacia 1879, mantenía sus actividades rituales en todos sus grados, las grandes logias realizaban con regularidad sus reuniones en los Estados de México, San Luis Potosí, Jalisco, Durango, Hidalgo, Vera-Cruz y Sinaloa. Sin embargo, y a consecuencia de las disidencias que tuvo el REAyA, en la segunda mitad del siglo XIX, en las cuales llegó a intervenir el RNM al otorgar reconocimiento a las nuevas organizaciones, los nacionales disminuyeron sus actividades hasta el grado que su dirigente Francisco de Paula Gochicoa decretó la clausura de sus trabajos y disolvió al rito en 1887. En este hecho no puede ignorarse que masones nacionales se trasladaron a los talleres que impulsaban los escoceses. Una muestra es el mismo Gochicoa, que a finales del siglo pertenecía al Supremo Consejo del REAyA.

Los masones escoceses reinstauraron sus labores a través de la logia Unión Fraternal 20, que obtuvo su Carta patente del Gran Oriente de Nueva Granada y con reconocimiento del Supremo Consejo de la Jurisdicción del Sur de Estados Unidos. Los impulsores del REAyA de esta etapa fueron nuevamente masones extranjeros, el colombiano Pedro Abad del Oro y el norteamericano Santiago Loshe. Por otro lado, en 1860 varios masones republicanos instauraron el Supremo Consejo del REAyA en Vera-Cruz. En abril de 1868 se reunieron los masones que formaban la Gran Logia Valle de México y el Supremo Consejo de Vera-Cruz, para constituir el Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales de grado 33 del REAyA.

Para que el REAyA tuviera un rápido crecimiento y una posterior supremacía sobre las actividades masónicas en México, sus dirigentes atendieron diversas cuestiones: en lo interno, con Loshe a la cabeza, vigilaron el cumplimiento de la normatividad masónica y dieron el primer paso para el control masónico en México. En lo externo, el rito no participó, como tal, en los conflictos políticos, lo que facilitó que algunos masones reconocieran al general Porfirio Díaz como uno de sus líderes.

Provista entonces la masonería un alto grado de libertad para sus integrantes y para sus logias, en el período que abordamos ocurrieron disidencias, cuyos reconocimientos estuvieron determinados por el tipo de relaciones externas y políticas entre los individuos que participaron en los hechos. Por ejemplo, el Rito Escocés Antiguo y Reformado, que se formó bajo la dirección del gobernador del Distrito Federal, tuvo el reconocimiento del RNM -éste no era considerado rito regular por las obediencias masónicas de otros países-. Si bien las disidencias se escenificaban fundamentalmente en la Ciudad de México, las logias del interior de la República tenían diversas reacciones: unas participaban en las controversias y otras se mantenían al margen. Una muestra es la logia escocesa Salomón de Guadalajara, que permaneció fuera de las disputas. Suponemos que una de las razones de su exclusión era la presencia del general Ramón Corona en su seno, pues éste no reconoció las rupturas y aceptó a masones de cualquier rito. Anteriormente el general Corona había fungido como dirigente de la Gran Logia de Occidente de Durango y de la Gran Logia del Estado de Jalisco, ambos del RNM.

Aun cuando algunos masones de los REAyA y RNM participaron en la asonada que permitió el ascenso presidencial del general Porfirio Díaz, no significó que la contienda fuera un conflicto de facciones políticas con trasfondo masónico, como ocurrió con los primeros ritos masónicos de México. No estaba en lucha la concepción política del país por parte de los masones, su interés era por acceder al poder, era una lucha personalista y de redes políticas. Quizá por esto no es extraño que siendo masón el presidente Porfirio Díaz, conocedor del beneficio de las relaciones y de los compromisos en la discreción de las logias, aprovechó la coyuntura que le otorgaron algunos masones escoceses -el general Sóstenes Rocha y Ermilo G. Cantón- para instaurar la Gran Dieta Simbólica en México, para controlar e influir en una red paralela a los clubes políticos y las tertulias sociales y culturales que reunía a individuos con poder.

En 1890 la Gran Dieta Simbólica sustituyó al Gran Oriente que formó el Rito Escocés Antiguo y Aceptado de Masones Libres e Independientes. Su función de cuerpo consultivo sobre temas masónicos, tenía por fondo el control de más de ciento cincuenta logias simbólicas dispersas y con una alta posibilidad de “formar pequeñas repúblicas masónicas en cada Estado”, según Ermilo G. Cantón. La Dieta también afianzó el liderazgo de Díaz al integrarse una relación social cerrada que reconocía su autoridad como gobernante y lo elegía como su gran maestro, ejerciendo una dominación directa sobre la masonería.

A pesar de ser un organismo dirigente de las actividades masónicas en México y con apoyo gubernamental, la Gran Dieta Simbólica no logró del todo su objetivo. Así lo demuestra el diverso crecimiento y la formación de las Grandes Logias de Estado. Hacia 1893, la nomenclatura de la Dieta tenía inscritas las Grandes Logias Valle de México 1, en la capital del país; Miguel Hidalgo 2, en Toluca; El Sol 3, en Jalapa; Estado de Jalisco 4, en Guadalajara; Benito Juárez 5, en Saltillo; Unión Perpetua 6, en Zacatecas; Unión 7, en Monterrey; El Faro 8, en San Cristóbal; Ignacio Ramírez 9, en Tampico; Víctor Hugo 10, en Oaxaca; Vicente Guerrero 11, en Chilpancingo; Cosmos 13, en Paso del Norte; Luz de la Frontera 14, en Nuevo Laredo; Libres y Aceptados Masones 15, en Puebla; El Potosí 16, en San Luis Potosí; y Estado de Tabasco 17, en Villahermosa. El beneficio del dominio y la estrategia de subordinación de la Gran Dieta para con las grandes logias de Estado, contribuyó para que varios gobernadores fueran los grandes venerables maestros y se convirtieran en los responsables directos de las actividades masónicas en sus Estados.

La Dieta comenzó a debilitarse en 1895, cuando en el marco de las disidencias que provocaron la creación de logias de mujeres y la expulsión de Ignacio de la Peña de la Gran Dieta, se rebelaron varias logias que se ampararon en una resolución que decretaba la jurisdicción de las grandes logias de Estado sobre los grados simbólicos y su responsabilidad del simbolismo en los límites territoriales de su entidad. Otro hecho que también debe considerarse en la separación de las logias, es cuando supieron de la renuncia del general Díaz a su cargo en la Gran Dieta. Aun cuando Díaz era un dirigente relativamente nominal, a los integrantes de la Dieta les otorgaba seguridad en sus vínculos (organización autorizada) por lo que la renuncia representaba el retiro del reconocimiento. Después de la salida del general Díaz y de varios de sus colaboradores, la Dieta disminuyó su actividad y fue cediendo su autoridad. Al finalizar el siglo, pese a un proyecto que reactivaría la creación de Grandes Logias y su confederalización voluntaria, la Gran Dieta no recuperó su espacio y su poder, como tampoco lo hicieron los masones mexicanos en el siglo XX18.

Reconocido Ermilo G. Cantón, secretario permanente de la Gran Dieta Simbólica, como el principal coordinador, con su muerte, ocurrida en febrero de 1899, se interrumpió el impulso que le proporcionaba a la Dieta. La organización empezó a declinar, a pesar del intento de reactivación de Manuel Leví como una Confederación de Grandes Logias. Con la propuesta de Leví se intentaba conservar la unidad de las Grandes Logias participantes en la Dieta y que aún existían en el país. Al mismo tiempo se alentaba la creación de Grandes Logias en los Estados, al proponer tres logias constituyentes y no siete, como en el periodo de Cantón, y se brindaba la opción, si no ocurría tal constitución, de permanecer adscritos a la Gran Logia Valle de México, donde Leví era Gran Venerable Maestro.

Pese a la autonomía que se les otorgaba a los probables participantes, en especial en la administración de los grados masónicos, la propuesta de Leví no tuvo éxito, circunstancia por la cual la Gran Dieta desapareció tranquilamente. Sucedió todo lo contrario con la Gran Logia Valle de México, que continuó ostentándose como la principal obediencia masónica de México. En este tenor, la masonería mexicana enfrentó una serie de dilemas sobre su organización, e incluso sobre su existencia. El primer dilema fue el tipo de estructura que debería tener: Confederación de Grandes Logias o una Gran Logia Nacional -al menos para el REAyA-, luego cuál era la instancia adecuada para reconocer la regularidad y la legitimidad de una Gran Logia. Se agrega a estas cuestiones los nexos que se establecieron con la Revolución mexicana y el régimen que emanó de este movimiento político y armado. En los primeros años del Siglo XX varios masones fomentaron la reinstauración del RNM. Con el fin de legitimarse y alcanzar el reconocimiento del régimen, el restaurado RNM inscribió entre sus integrantes al general Porfirio Díaz y a Francisco de Paula Gochicoa, último Gran Luminar (dirigente) de ese rito. Pese a que estos rechazaron su adhesión, por pertenecer al Supremo Consejo del REAyA, los nacionales continuaron con su labor.

Simultánea a la pretendida reactivación de Manuel Leví, el Supremo Consejo del REAyA, dirigido por el general Jesús Alonso Flores, asumió un rol dirigente a nivel nacional al relacionarse con algunas grandes logias de los estados. Antes de colocarse en el lugar de dirigente, el Supremo Consejo sólo contaba con la adhesión de las Grandes Logias Unida de Vera-Cruz, Cosmos de Chihuahua, Santos Degollado del Distrito Federal e Hidalgo del Estado de México. La labor proselitista del Supremo Consejo se extendió hacia organizaciones masónicas del extranjero, principalmente de los Estados Unidos. Otra acción que impulsó el general Flores fue la unificación de las logias de la Ciudad de México, la Valle de México, heredera de la Gran Dieta, y la Santos Degollado. Sin conseguirlo en los primeros intentos, pese a la firma de un protocolo que establecía una nueva Gran Logia, la unificación se efectúo en 1906, cuando ambas logias eligieron como gran maestro a Alberto Pro.

Sin conciliación masónica absoluta después de la desaparición de la Gran Dieta Simbólica, el Supremo Consejo controló algunas manifestaciones políticas de asociaciones masónicas y mantuvo al general Díaz como su integrante ad-vitam, al lado de otros viejos masones y colaboradores del militar. Estas presencias permiten suponer que una de las causas por las que no fue necesaria la continuidad del esquema de control y de subordinación que inauguró la Gran Dieta en la masonería en México, es que ya había proporcionado el ascenso ritual para algunos políticos, como Bernardo Reyes, Francisco Arce, José Castellot y Jesús Aréchiga, gobernadores de Nuevo León, Guerrero, Campeche y Zacatecas, respectivamente. Gracias a sus ascensos y a sus posiciones políticas, participaron en los distintos órdenes de cuerpos del REAyA e influyeron en la dinámica de las logias que les eran leales en sus Estados.

Otro fenómeno que se presentó en el periodo es la aparición de logias que no estaban adscritas a una Gran Logia, ni a algún rito masón en específico, pero sí estaban vinculadas a sociedades religiosas protestantes. Estas relaciones eran frecuentes en las asociaciones que tenían por modelo a los clubes franceses de 1789, debido a su espíritu liberal. Algunos de los partícipes de esos clubes transitaron de la disidencia a la oposición política, al vincularse al Partido Liberal de San Luis Potosí y al anti-reeleccionismo, acciones políticas que situamos como precedentes de la Revolución Mexicana. Un ejemplo es la asociación impulsada por el minero Eulalio Gutiérrez (presidente de la República emanado de la Convención de Aguascalientes) en Concepción del Oro, Zacatecas, pues su presunta logia devino en club político cuasi masón disidente del régimen porfirista. Otro caso es el de las disidencias masónicas arraigadas en las logias de provincia y en los clubes políticos. Como oposicionista, Luis J. Zalce describe que el club antireeleccionista de Pachuca, Hidalgo, se integró con masones de distintos ritos, quienes coincidían en las ideas y aspiraciones políticas.

Con frecuencia, las divisiones comenzaron como reacción a la llamada política de conciliación, la que implicaba mantener el programa del liberalismo aunque no se diera su aplicación. Se une la poca respuesta a las aspiraciones políticas de los masones, quienes al no encontrar respuesta satisfactoria concurrieron, sin abandonar su status de masón, a la oposición manifiesta: la moderada del reyismo o la activa del magonismo y el anti-reeleccionismo. Como resultado, se obtuvo una alta reacción opositora al régimen porfirista. Por ejemplo: al triunfo revolucionario de 1911, las grandes logias de México y de Puebla, y algunos masones de logias del interior del país, reconocieron inmediatamente a Francisco I. Madero como uno de los suyos.

La actitud de algunas logias y órdenes de cuerpos de la Ciudad de México se diferenció de la actitud de tierra adentro, las primeras permanecieron leales al régimen porfirista, aun después de la salida del general Díaz; tal es el caso del Gran Campamento Templario de México y del Consejo Kadosh Porfirio Díaz, al que pertenecieron varios masones que conspiraron contra Madero en 1912. Incluso, el Supremo Consejo del REAyA, con José Castellot como Gran Comendador, recomendó prudencia a los clubes dirigidos por masones en relación a los movimientos armados de 1910. Estos datos permiten señalar que las diferentes actuaciones políticas externas implican la redacción de diversas historias de la masonería: de su pluralidad -los ritos-, de sus valores fundadores -comprensión, difusión- y sus alcances geográficos. Se nota que no es la misma historia de la masonería de la Ciudad de México y la trayectoria propiamente de la Gran Logia del Valle de México, que las historias de la asociación en las ciudades del interior del país.

La Masonería del Porfiriato como Tema Historiográfico.

Al iniciar el texto señalamos que la masonería ha sido analizada como un tópico presente en los tránsitos políticos e ideológicos en México; por sus vínculos con los liberalismos; el ascenso y movilidad de los individuos que utilizaron las redes sociales provenientes de las logias. François-Xavier Guerra y Jean-Pierre Bastian han estudiado la masonería activa en el Porfiriato. El primero estudió las logias, la elite política mexicana en el siglo XIX y cultura política; Bastian examinó las comunidades religiosas protestantes y la masonería durante la república restaurada y el Porfiriato. Los dos usan la misma bibliografía metodológica (Dumont, Agulhon, Habermas, Cochin, Furet y Ferrer Benimeli). Va un panorama de esos estudios.

François-Xavier Guerra sitúa, por primera vez, a la masonería como una sociabilidad moderna en México: del Antiguo Régimen a la Revolución. Luego lo hizo en Modernidad e Independencias. Ensayos sobre las revoluciones hispánicas, aquí amplió la definición a otras sociabilidades -las tertulias, las sociedades de amigos y literarias y las academias, enclavadas en las elites del área hispánica-, y contempló la existencia de las prácticas modernas en el resto del subcontinente americano. Es en el ensayo “Lugares, formas y ritmos de la política moderna” donde aborda como tema principal a las logias. Ese texto lo publicó intermedio entre los libros citados. En el artículo define a las logias como una “sociabilidad de tipo nuevo en que se mezclan la igualdad, la filantropía y la ayuda mutua”. Igualmente las enmarca en la irrupción de las sociabilidades que aparecieron en el siglo XVIII y se desarrollaron en la siguiente centuria en Iberoamérica. En tal perspectiva, considera que la cultura política moderna se originó en la Ilustración y fue puesta en práctica en la Revolución Francesa, para luego pasar a la España liberal y al México de entonces. En esta ruta, asevera que el liberalismo mexicano tomó el basamento teórico y lo resumió en la Constitución de 1857.

Para continuar con la descripción del modelo explicativo propuesto por Guerra ubico tal modelo en el conjunto de las publicaciones citadas- es indispensable advertir que el periodo que contempla va de la crisis en el Imperio Español a la formación y consolidación de las naciones hispanoamericanas. Aunque al inicio examinó el caso de México, paulatinamente extendió su auscultación al espacio americano de la corona hispánica. Otra cuestión básica son las unidades de análisis que propuso considerar, para comprender el advenimiento de la modernidad en las sociedades que estudiaba. Lo que propone analizar son “los lugares y las formas en que se efectúa la socialización de los hombres”, así como “las nuevas formas de socialización y la construcción y difusión de la modernidad”. Es importante destacar que junto a estas unidades de análisis, no ignora la posibilidad de la convivencia y la sustitución de las prácticas tradicionales en los actores que protagonizaron el avance de la modernidad. Por ésta postula la invención del individuociudadano, como el actor eje de la sociedad. Acerca del individuo moderno, entre otras expresiones anotó:

Ese hombre nuevo es un hombre individual, desgajado de los vínculos de la antigua sociedad estamental y corporativa; la nueva sociedad, una sociedad contractual, surgida de un nuevo pacto social; la nueva política, la expresión de un nuevo soberano, el pueblo, a través de la competición de los que buscan encarnarlo o representarlo.

En la exposición sobre las sociabilidades modernas, proyecta como “el modelo más acabado” a la logia masónica, junto con el club revolucionario -que son las contrapartes francesas de las sociétés de pensée que estudiaron en su momento Cochin y Furet, en sus respectivas investigaciones sobre la Revolución Francesa-. Guerra propone a la logia como el modelo moderno, lo es por la adhesión libre de sus integrantes y por la finalidad de las mismas, que es “pensar [y], elaborar la opinión”.

Guerra explica que la novedad, frente al orden del antiguo régimen, es el reclutamiento para las reuniones sociales. La integración no atiende primordialmente la condición estamental de cada individuo, pues estriba en la libertad en ejercer para integrarse en reuniones interestamentales o interclase. Las posibilidades de los individuos la otorga la “igualdad abstracta” que poseen, al intervenir como sujetos pensantes. Expone que esas prácticas las ejercieron primero las elites culturales; luego se extendió al resto de los individuos, conforme se avanzó en la instauración del liberalismo y fue asunto común las prácticas políticas modernas. El cumplimiento de la finalidad, en la perspectiva de Guerra, contribuyó para que la política tuviera un ámbito autónomo. En oposición al antiguo régimen, donde la sociedad no se modifica para convertirse en un cuerpo político, y no hay personal político especializado, pues la política sólo es una extensión del poder social de los actores colectivos […] en el mundo político moderno, la política tiene sus propios especialistas, los políticos, encargados de preparar y luego recoger esta voluntad del individuo en tanto homo politicus, el ciudadano.

Guerra expresa que las logias son un producto de la modernidad “no sólo [por ser] el lugar en donde se elabora la opinión pública y en el que se enfrentan hombres en busca del poder público; sino también, y quizá sobre todo, por ser lugares de aprendizaje y de transmisión de la ideología moderna”, misma que contribuirá, seguimos su argumentación: “a la invención y arraigo del individuo”. Aunque Guerra también aclara, la paradoja de un sistema que querría hacer coincidir el poder con el pueblo, el sistema engendra elites políticas, con una base de poder que es el conocimiento de los mecanismos, de una imagen de lo social y de un lenguaje profundamente extraño a los de una sociedad -que continúa con un arraigado predominio holista-.

Destaquemos: Guerra sitúa a las logias como centro de instrucción política y cultural; hace notar la intervención de las logias como actores sociales en el espacio público político; y, la participación en el proceso de secularización de la sociedad, entre otros temas. En el caso de las obras de François-Xavier Guerra, nos interesa mencionar la ubicación de la logia masónica como el lugar donde se proyectó la nueva sociabilidad, allí la igualdad abstracta del individuo está acompañada de la voluntad para optar por la adhesión o el rechazo a la reunión en la logia. Esta mirada es la que contrasta con las logias definidas como facciones políticas (Garner y Tello Díaz), pues allí el individuo, si es que es tal, pertenece más a la clientela dirigida por un caudillo político o militar. En el faccionalismo no existe el sujeto normativo y las logias son instancias mediadoras “para satisfacer ambiciones” -traslado las palabras de Michael P. Costeloe-, y no se considera la voluntad individual de los congregados, sino sólo de quien los dirige.

Un segundo elemento es la aprehensión de las logias en el largo trazo de la modernidad. En el análisis de la permanencia y la difusión de las sociabilidades modernas, las sostiene como el modelo “acabado” -retomo la expresión de Guerra-. Así se puede observar implícitamente en Los espacios públicos en Iberoamérica, donde son analizadas diversas formas de sociabilidad que participaron en la construcción del espacio público político. En esa obra colectiva se pone atención a las permanencias, las resistencias y las adaptaciones, así como las novedades y las rupturas en las mutaciones culturales que ocurrieron a fines del siglo XVIII y la primera mitad del XIX.

La idealización de las logias proviene del modelo de las sociedades de pensamiento. Guerra escribió:

“La elaboración constante de la opinión, del consenso de la sociedad -la del grupo político-, demanda en efecto un esfuerzo considerable de los asociados: reuniones que convocar, mociones que preparar y que votar, mensajes que enviar a sociedades hermanas o filiales.”

La idealización contribuye a desdibujar la masonería y privilegiar a las logias. Es tanto como ubicar perfectamente un árbol, definir su trayectoria en el hábitat, pero es despreciado el bosque al que pertenece, es decir: ignora la organización masónica y la lógica de su funcionamiento. A lo sumo, a ésta la alude como “redes de logias” que tienen un programa político común. Consideramos cerrada la definición de la masonería, tanto que proporciona un retorno a la bibliografía de las facciones. Ocurre al no tratar a las logias como parte de la masonería, pues no discurre por su estructura, ni en sus rasgos culturales convergentes y divergentes con la modernidad, ni tampoco en las cargas culturales y políticas que llevan consigo los masones al ingresar o, incluso, rechazar su adhesión a la masonería. Esta observación, por cierto, coincide con la crítica que le hace José Antonio Aguilar Rivera a la propuesta del “Sistema Moderno de Poder” de Guerra, pues éste privilegia a las sociabilidades y no advierte “la importancia de la dimensión institucional [el modelo liberal-constitucional] del proceso político moderno”.

En el caso de Jean-Pierre Bastian, él analizó a la masonería mexicana. Lo hizo con relación al surgimiento de las sociedades de protestantes religiosos mexicanos, en la segunda mitad del siglo XIX. El examen de esas asociaciones -a las que designa con el término explicativo de “Sociedades de Ideas”, traslada el de Sociétés de Pensée de Agustín Cochin- le ayudan para establecer una genealogía de las etapas de la modernidad en México, así como para tipificar las rupturas y las mutaciones culturales que provinieron de las capas sociales subordinadas del interior del país. Las rupturas le permiten mostrar un rostro de la oposición sociopolítica y cultural que enfrentó a las elites autodenominadas como liberales. Otra cuestión de resaltar es el uso de dos perspectivas que también están en el modelo explicativo de la modernidad: el paradigma de la secularización y la comparación entre las amplias áreas de Hispanoamérica y de la Europa latina.

Con base en el modelo explicativo de la modernidad, Bastian plantea que los nexos entre la masonería y las sociedades protestantes religiosas están inscritos en el amplio contexto de interrelaciones de los individuos que, además de participar en ambas sociabilidades, pueden estar igualmente inmersos en otras sociedades de ideas anti-clericales y anti-conservadoras. El examen de ambas asociaciones, le permite considerar que son los contramodelos de las sociedades tradicionales y corporativizadas, pues sirvieron como laboratorios de las minorías políticamente activas para elaborar alternativas sociales y políticas que desembocarían en las reformas liberales decimonónicas en Iberoamérica. Bastian insiste, como Guerra lo hizo en su momento, con las sociabilidades culturales de los albores del Siglo XIX: las sociedades de ideas, al ser portadoras de la modernidad, propusieron y configuraron nuevas formas de organización de lo social, centradas en el individuo como actor político y social, y no sobre los antiguos cuerpos.

Bastian asevera, retomando a François Furet, que las asociaciones masónicas son novedosas porque se constituyen con integrantes despojados de toda particularidad concreta y de su real existencia social; y, se caracterizan más por el hecho “de que cada uno de sus miembros tiene solamente una relación con las ideas, con los fines”. Anticipando con ello el funcionamiento de la democracia, por la igualdad abstracta de los individuos, además estos se educaban en la práctica política moderna, en cuanto ejercían su soberanía como parte del pueblo de los electores.

Respecto a las etapas de la modernidad, advierte que se deben atender tres cuestiones: lo primero es que a largo plazo hay varios momentos y que sus ritmos no son similares. La segunda es la atención a la localización de las asociaciones, pues éstas ayudan a fijar la geografía de las mutaciones políticas. En la tercera considera a las sociedades de ideas, en su conjunto (además de la masonería y el protestantismo, están el espiritismo, las mutualistas y las redes de clubes políticos de liberales radicales), fueron “redes prepolíticas portadoras de la modernidad en contra de la sociedad profunda, corporativa”, por lo que no puede sólo clasificarlas como frentes anti-católicos y antagónicos a las fuerzas políticas conservadoras.

Bastian sitúa dos momentos decimonónicos: el del primer liberalismo iberoamericano. Éste tiene como marco de referencia a las primeras constituciones de los nacientes Estado-Nación, donde si bien la exclusividad de la religión católica en los Estados fijó a las logias como portadoras de un liberalismo moderado que “buscó desesperadamente conciliar catolicismo y modernidad, en un intento por reformar desde arriba una sociedad cuyas reformas fueron frenadas por el propio peso corporativo”. Tal liberalismo hizo frente a la romanización del catolicismo iberoamericano y a las resistencias de la sociedad tradicional. La reacción de las minorías liberales fue una paulatina radicalización anti-católica y anti-clerical en la segunda mitad del Siglo XIX.

El segundo momento es el de la delimitación del espacio público liberal. Éste corresponde al lapso de conquista del poder y cuando se implantaron los principios liberales a través de nuevas constituciones y leyes. Esto, admite, que si bien fue de peso precario, abrió el paso para la difusión de nuevas asociaciones modernas, las que ampliaron el frente liberal conformado casi exclusivamente por las logias. Pero advierte, la multiplicación de las sociedades de ideas son indicios de la lucha interna en el seno del liberalismo. Referente entonces al enfrentamiento entre los liberales enquistados en el poder, además de agrupados en la Gran Dieta Simbólica, están los liberales radicales que no tenían entre sus prioridades el desarrollo económico, sino la educación para los sectores sociales no beneficiados por “el orden y el progreso”, estaban integrados en las logias de provincia y en obediencias disidentes a la Gran Dieta Simbólica.

En la obra de Bastian se nota la revisión de textos producidos por masones -revistas y periódicos- y libros, donde se reporta la actividad de estos sujetos. En los documentos exploró la afiliación de los individuos, el nivel de participación en las labores masónicas y el tipo de interrelación que estableció cada individuo entre la masonería y el protestantismo religioso. Con la información obtenida presentó la trayectoria de las sociedades de ideas y las diferencias de organización y funcionamiento. En la masonería da cuenta de las tensiones y diferencias entre los masones, las logias, las obediencias escocés y nacional, así como los proyectos políticos presentes en estos actores, quienes estaban inmersos en el espectro del liberalismo, aunque no estaban todos comprometidos o adheridos al gobierno porfirista. Muestra en el interior de la república, a esas sociedades como núcleos sociopolíticos donde se gestó la ruptura con el régimen, argumentando la desviación del liberalismo.

La Historiografía Masónica Mexicana.

Aquí revisamos las obras de José María Mateos, Historia de la Masonería en México; de Richard Chism, Una Contribución a la Historia Masónica de México; y, de Luis J. Zalce, Apuntes para la Historia de la Masonería en México. Ellos plantearon, en sus respectivos textos, narrar la trayectoria de la masonería en México. Por sus años de vida pública y masónica atendieron primordialmente el Siglo XIX y tuvieron como un masón destacado al general Porfirio Díaz. Destaquemos de estos individuos su admisión explícita de ser masones y el interés de que los textos fueran leídos principalmente por las comunidades masónicas del país. Esta situación les consiente ser citados como las referencias básicas en las investigaciones y ensayos que abordan a la asociación.

Las obras de los masones Mateos, Chism y Zalce comprenden desde sus orígenes hasta los días próximos a los autores. Los autores escriben como lectores, actores y testigos de la actividad masónica en México, y no como historiadores. Otros que sí son clasificados como historiadores son la generación de masones que redactaron sus reflexiones acerca de la intervención de la francmasonería en los primeros años del Estado Independiente (Servando Teresa de Mier, Lorenzo de Zavala, José María Luis Mora, José María Bocanegra, José María Tornel. Los antimasones son Carlos de Bustamante y Lucas Alamán).

Las obras de Mateos, Chism y Zalce son textos testimoniales. Fueron redactadas con base en la información oral reunida por los autores. Chism cita entrevistas con los masones Porfirio Díaz y Alfredo Chavero. También dan cuenta de documentos consultados en archivos privados y acervos masónicos, y la escasa bibliografía existente en los días de redacción. Así lo muestran Zalce y Chism, ellos asientan las resoluciones publicadas en los órganos de información de las logias. Además presentan los datos elaborados en el transcurso de su vida en las logias y en el espacio público.

Chism considera a Mateos como el decano de la masonería mexicana, aserto que admite Zalce. Este hecho no puede considerarse como una anécdota más, o remitirse a las notas de referencia, pues tal aceptación colocó a Mateos como la autoridad informativa masónica más importante en el México decimonónico; luego, Zalce lo será para la primera mitad del siglo XX.

Siendo narraciones lineales, en el transcurso del relato los autores se detienen en algunos episodios de la trayectoria de la masonería mexicana. Lo hacen para citar los nombres y los argumentos que se esgrimieron para justificar las fracturas y las alianzas que ocurrieron en la organización de las asociaciones masónicas existentes en el país. Reseñan los reclamos por una mayor participación en los órganos de dirección -aumento de grado masónico, autonomía de las logias con respecto a las Grandes Logias, la inclusión de masones en las logias de grados masónicos superiores-. Luego, ante la ausencia de negociación, relatan cómo surgieron disidencias que debilitaban la dirección masónica o la emergencia de fracturas que generaron la aparición de nuevas organizaciones masónicas. En cambio, fueron equilibristas para hacer notar la interacción entre lo interior y “el exterior” de la asociación. Presentan una masonería protagonista en la vida política del país.

La atención a ciertos actos es donde situamos el objetivo principal de las obras de Mateos, Chism y Zalce. Fue para disentir con un órgano de dirección masónica y para defender a su respectiva asociación; el acto era para proclamar la legitimidad de su organización (los autores le llaman principio de regularidad). En el caso de José María Mateos, publicó su libro entre 1879 y 1884. El texto apareció en el periódico masónico La Tolerancia, órgano del Rito Nacional Mexicano (en adelante RNM). Si bien su objetivo general era presentar la historia de la masonería en México y la fundación del RNM, el interés implícito es defender a este Rito de las descalificaciones de legitimidad masónica y reconocimiento que le infringieron varios directores del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (en adelante REAyA), quienes pretendían el control de la actividad masónica en México. Mateos anotó en el prólogo de su texto:

“Si se estudia este Rito [el Nacional] en su origen, en sus principios masónicos y políticos, en fin, en todos sentidos y bajo el punto de vista de la necesidad que lo hizo nacer, y lo mantiene hasta hoy, libre e independiente en la República Mexicana, no se hallarán en él esos motivos de irregularidades que sólo existen en la imaginación de aquellos que por mucho tiempo han vivido como hijos espurios [refiere al Supremo Consejo del REAyA], y que legitimados después por no dar más escándalo a la sociedad, muy pronto han olvidado su modo de ser anterior.”

El masón estadounidense Richard Chism publicó “Una Contribución a la Historia Masónica de México” en 1899. El texto apareció originalmente en el periódico masónico The American Tyler (Michigan, EUA). En México, el libro fue impreso en el departamento de minería, de la Secretaría de Fomento. Su circulación concurrió en el marco del conflicto entre la Gran Dieta Masónica de México y el Supremo Consejo. Estas organizaciones disputaban la dirección masónica del REAyA en México, a finales del siglo XIX. El objetivo de Chism era refutar las declaraciones estadounidenses que negaban autoridad al Supremo Consejo, por considerar que era un cuerpo ilegal por su origen y procedimiento. En cambio, los estadounidenses otorgaban reconocimiento a la Dieta Masónica. Más todavía, expresaban que en México no existió actividad masónica regular antes de la formación del primer Supremo Consejo Mexicano, en la década de 1860. Lo enunciaron para deslegitimar la autoridad del máximo cuerpo masónico.

Luis J. Zalce y Rodríguez publicó Apuntes para la historia de la masonería en México, en 1950. El interés explícito para circular su obra, era relatar:

“Las actividades de [sus] antecesores, [que] inspirados en el concepto que de las prácticas y enseñanzas masónicas se formaron en etapas diversas bajo la influencia del medio social en que vivieron, medio cambiante por las persecuciones de que llegaron a ser objeto, o por la influencia de la política, o por la evolución natural en las sociedades humanas.”

Zalce narra la trayectoria de una dispersa masonería decimonónica -en especial la del RNM- a la formación de las grandes logias estatales. Él se oponía a la centralización que se pretendió ejercer a fines del Siglo XIX con la Gran Dieta. Zalce fue proclive al establecimiento de grandes logias regionales o estatales y a la confederalización de la actividad masónica en México.

Un contra relato de los textos de Mateos, Chism y Zalce, son los libros De Cabarrús a Carranza; la legislación anti-católica en Méjico y La masonería en la historia y las leyes de Méjico, ambos de Jesús García Gutiérrez. Los firmó con el seudónimo de Félix Navarrete. El autor considera el anti-clericalismo de las constituciones de 1857 y 1917 como el resultado de la intervención directa de la francmasonería mexicana para “Esclavizar a la Iglesia Católica”. En la introducción de La masonería… asentó:

“La mano que ha ido forjando, a través del tiempo y de los gobiernos, esas cadenas y las ha unido en los puntos en que aparecen rotas, esa mano es la masonería. Por eso estudio en este libro lo que es, en realidad, la masonería, no lo que dicen para despistar; dónde nació, sus actividades en España, la Madre Patria de donde nos venía lo bueno y lo malo; su influencia en la historia y en las leyes de Méjico y, para completar la obra y los términos en que la han condenado los pontífices romanos, a partir de Clemente XII (p. 7).”

El libro “La Masonería”… está integrado con cuatro partes y un apéndice. En la primera refiere los orígenes históricos de la masonería y su simbolismo. La segunda trata la presencia de la asociación en varias secuencias de la historia política de México. Es la sección más amplia del volumen. La tercera parte aborda la legislación que se presume como obra de los masones y su ideología. Este tema lo trata con detenimiento en De Cabarrús a Carranza; La Legislación Anti-Católica en Méjico. La cuarta parte atiende las condenas pontificias a la masonería y otras sociedades secretas. El apéndice contiene una lista de los “gobernantes de Méjico masones comprobados”.

Para redactar “La Masonería”… Navarrete, al tenor de “asentar lo dicho en documentos bien comprobados, excluyendo por completo el ‘se dice'”, consultó un conjunto de libros, folletos y periódicos, casi todos elaborados por masones y escritores poco comprometidos con el “clericalismo”. Con el anverso de la información, redactó su historia. Pese a la denuncia que hace Navarrete, del afán esclavizador del Estado hacia la Iglesia, no va por la ruta de la tesis de la conspiración coyuntural, sino de un programa permanente de la masonería en contra de la Iglesia. La narración muestra una asociación que intenta desplazar a la Iglesia Católica como institución pública, además de que colabora con operación política y aporta un discurso al Estado.

El hilo narrativo no fue el desvelo de los secretos de la sociedad, era denunciar la presunta influencia que tuvo en la historia de México. Citémosle, para dar cuenta de ello:

“¿Calles era masón? He aquí, a este respecto, dos hechos muy significativos. Por confesión propia, hecha pública por medio de los periódicos, emprendió la tarea de proseguir y completar la obra de la Reforma y de 1917 y no cejó en su tarea, a pesar de los disgustos que debe haberle ocasionado personalmente y de los graves perjuicios que acarreó a la nación y ya queda demostrado que la obra que con tanta tenacidad emprendió y prosiguió, fue obra de la masonería.”

El segundo. A raíz de promulgada la Ley Calles, en julio de 1926, la Gran Logia del Valle de México acordó concederle una medalla de oro y el Gran Comendador de la dicha Logia, Esteban Ramírez, se la puso en ceremonia pública y solemne. Los periódicos dieron la noticia y algunos publicaron una fotografía del acto de la imposición.

El volumen no tiene un apartado de bibliografía, pero Navarrete cita en el cuerpo del texto a los autores y libros que consultó. Los documentos guía para su relato son Historia de la Masonería en México desde 1806 hasta 1884 de José María Mateos y El Vaticano y los Masones de Leo Taxil. Para sus días, hizo puntual seguimiento de lo escrito por el expresidente Emilio Portes Gil.

Los textos de los masones Mateos, Chism y Zalce, y el de Navarrete son obras de índole político. Dan cuenta de asociaciones formales con direcciones asignadas y elegidas por formas previamente acordadas; negociaciones y conflictos entre los integrantes de las logias, las grandes logias y las redes de relaciones masónicas; refieren ritos, símbolos, discursos y las formas de dominación.

Epílogo: El Masón Porfirio Díaz en la Historiografía Masónica Mexicana.

Para el examen del masón Porfirio Díaz partamos de Mateos, por ser el texto más antiguo. La primera vez que refiere al general Díaz es en el capítulo 19 (de 28 capítulos). Es mencionado como uno de los militares republicanos que colabora con el gobierno de Benito Juárez, durante la Intervención Francesa, en 1862 (pág. 165). Como masón es citado en el apartado 20, allí es aludido como uno de los integrantes del Supremo Consejo instalado en la Ciudad de Vera Cruz y como parte de quienes optaron por reunir los superiores órdenes de cuerpo masónico del REAyA existentes en el territorio mexicano, 1868 (págs. 224-232). En el siguiente capítulo, Mateos transcribe un documento de 1870, a través del cual se consulta la posibilidad de reconocimiento del Rito Escocés Antiguo y Reformado y de sus vínculos con el RNM. Llama la atención que los masones firmaron con seudónimo, no así Porfirio Díaz (pág. 270). El capítulo 25 lo destinó para reseñar los “acontecimientos políticos que han influido notablemente en la masonería de toda la República, principalmente en el RNM y sus consecuencias: año de 1876 a 1879”. Aquí trata la interacción de los masones en relación a la revuelta que encabezó Díaz y la cual le facilitó para arribar a la presidencia de la República (págs. 335-345). La última cita está en la página 365, en ella trae a cuento que el multicitado hermano Porfirio Díaz fue elegido, en ausencia, como Muy Respetable Gran Maestro de la Gran Logia del Distrito Federal, lo vincula a la separación entre el Supremo Consejo (la asociación de los masones con grado 33) y las logias simbólicas asentadas en territorio mexicano.

Destinado el libro del norteamericano Richard Chism a defender la legitimidad del Supremo Consejo establecido en el territorio mexicano (lo hace ante los embates de la masonería estadounidense), Porfirio Díaz es tratado, desde el inicio, como un general masón de grado 33. Chism lo aborda en el contexto del “Renacimiento del Rito Escocés” y la mudanza de los masones nacionales a las logias escocesas (caps. V-VII; págs. 17, 61). A diferencia de Mateos, que trata a Díaz como un masón activo más, el masón norteamericano lo coloca como protagonista y distante de las logias simbólicas, incluso de la Gran Dieta (págs. 61-62, 113, 116-128).

Luis J. Zalce da entrada a Díaz como militar. Lo hace igual que Mateos; pero concede una cortesía: lo cita primero, junto al grupo de hombres armados “ya consagrados definitivamente por la historia (pág. 218)” que eran proclives al presidente Juárez. En páginas posteriores lo refiere como “ilustre hermano” (el tratamiento seguirá en los siguientes capítulos) que pasó del RNM al REAyA, además como integrante Supremo Consejo instalado en Vera-Cruz (Tomo I, pág. 241). En adelante el tratamiento oscilará entre masón con actividad política evidente y presidente de la República.

Cerremos las referencias y señalemos: los libros de Mateos, Chism y Zalce pueden definirse como densos apuntes sobre las formas masónicas que instruyen para formular opiniones: saber leer los signos y los discursos; conocer las ceremonias y los temas de discusión en las tenidas; escribir lo aprendido; e interactuar en las discretas tenidas y en las sociabilidades donde participan como ciudadanos de la República. En el último rubro hay un tópico que interesa en este ensayo y es evidente en los textos multicitados: marcan, que si bien en las logias es donde se adquiere una identidad, los lugares no encierran a sus integrantes; el fin no es la exclusividad, pues son espacios que configuran la intermediación. Colocado el masón como un actor de la dramaturgia masónica, su biografía “profana y masónica” da cuenta que interviene en su localidad y en la amplia red social que ofrece una gran logia regional o nacional y un Estado nacional.

Los tres autores refieren explícitamente a Porfirio Díaz como un masón con grado 33 e integrante permanente del Supremo Consejo. Esta actividad lo coloca en la dirección del REAyA, e incluso del RNM. Chism y Zalce miran como un desacierto la vinculación con la Gran Dieta y en tal tenor responsabilizarán a Ermilo G. Cantón como responsable de la citada asociación centralista. En fin, el general Díaz fue un masón no deturpado.

Por Marco Antonio Flores Zavala.

Porfirio Díaz y Benito Juárez

Benito Juárez y Porfirio Díaz, dos oajacos liberales hechos ídolos. Díaz ídolo de la derecha política, Juárez de la izquierda.

El Retorno de los Hijos de Quetzalcóatl.

Las Profecías de Quetzalcóatl.

La leyenda mejicana de Quetzalcóatl se refería a un hombre bien dispuesto que llagó hace mucho de oriente, fue descrito como de tez blanca, con barba y que vestía una túnica larga. estuvo un tiempo entre ellos enseñándoles habilidades y ciencia, les dio reglas morales y leyes. Cómo no tuvo mucho éxito en sus enseñanzas (especialmente en las morales) y conspiraron contra él, decidió marcharse por oriente, no sin antes prometer que volvería pero que entonces traería a sus hijos que les dominarían como señores haciéndoles pagar por su males.

Nota: La figura mitológica de la serpiente emplumada representada constantemente en Mesoamérica probablemente fue originada en la época de los olmecas. Los mayas le conocían como Kukulkán; los quiché como Gukumatz. Los toltecas retrataban a la serpiente emplumada como Quetzalcóatl, el rival de Tezcatlipoca. El arte y la iconografía demuestran claramente la importancia de la deidad de la serpiente emplumada en la cronología mesoaméricana, así como en el arte olmeca. En las grutas de Juxtlahuaca hay una representación de una serpiente emplumada de estilo olmeca.

Esta leyenda favoreció hasta tal punto a Cortés que le permitió conquistar todo el Imperio Mexica con un mínimo de hombres, ya que él y sus soldados eran tenidos por los hijos de Quetzalcóatl, no sólo por su apariencia, sino por los signos que precedieron a su venida que indicaban sin lugar a dudas sus intenciones legítimas (para los indios).

Fueron muchos los presagios que pusieron sobre aviso al emperador mejicano Moteczuma y a su pueblo, siendo cada uno más terrible y sembrando el miedo y la incertidumbre en todo el Imperio Mexica, todos ellos fueron descritos por los cronistas mejicanos.

El primero fue un “cometa” que fue descrito como una llama de fuego de forma piramidal, apareció en medio del oriente antes de media noche y allí estuvo hasta que salió el sol y su luz lo ocultó. Hay que tener en cuenta que los aztecas eran expertos astrónomos (su calendario era el más exacto de los conocidos) y entendían a la perfección los fenómenos astrales como para asustarse por algo común.

El segundo fue que un gran incendio destruyó el templo, y según nos cuentan, el fuego salía desde dentro de los maderos y el agua avivaba el fuego. Otro día cayó un rayo sin trueno sobre el dios del fuego e incendió su templete.

Días después otro cometa que apareció brillando en pleno día surcó todo el cielo de occidente a oriente. Ya empezaba a cundir el pánico entre todos los súbditos de Moteczuma, y este llamaba a todos sus consejeros, brujos y adivinos para que le explicaran los fenómenos, pero estos no hallaban respuestas.

Otro portento tuvo lugar en la capital mexica (que se hallaba en medio de un lago), sin hacer viento se levantó una gran tempestad y el agua se encabritó hasta tal punto que destruyó algunas casas de la costa y muchos barcos.

El pánico y al preocupación fueron en aumento, más cuando se empezaron a oír voces en el cielo de una mujer que lloraba diciendo:”¡ oh hijos míos, ya estamos a punto de perdernos!”, y también”¡ oh hijos! ¿ a dónde os llevaré?”

No todos los presagios ocurrían en la capital, la gente informaba que en muchos lugares del imperio aparecían hombres con dos cabezas, cuando los llevaban ante Moteczuma, en viéndoles, desaparecían sin decir nada.

Otro día un ave del tamaño y color de una grulla fue recogido hacia media noche por los pescadores y llevado ante el emperador, ya que tenía en la cabeza un espejo redondo y muy pulido. Moteczuma al mirar el espejo vio las estrellas del cielo y, espantado, apartó la vista. Al volver a mirar de nuevo vio gente a caballo que se dirigían todos juntos armados hacia su imperio.

Otro día vieron a medianoche hacia oriente un humo blanco que se espesaba hasta relumbrar y hacer que pareciera medio día. Al informar al emperador éste no les creyó y esperó a la noche siguiente para verlo con sus propios ojos, y entonces apareció de nuevo y creyó todo lo que le habían contado. Cómo los hechiceros y adivinos no supieron darle una explicación murieron emparedados unos y otros estrangulados y echados a la laguna mejicana.

Cómo hacía poco que Moteczuma había sido proclamado emperador no había hecho todavía ninguna obra para conmemorar su reinado decidió tallar una piedra en su honor.

Se labró una enorme piedra en lo alto de una colina, pero resultaba imposible bajarla (y tenían práctica puesto que sus templos eran todos de piedra). Tras alguna críptica indicación por parte de la piedra esta habló: “decidle a Moteczuma que para que me quiere… que ya no es tiempo de hacer lo que ahora acuerda, que antes lo había de haber hecho , porque ya ha llegado su término para él.” Pero Moteczuma no se rinde y manda que le hagan sacrificios, le canten y le bailen para que le den ganas de ir a la ciudad.

Y parece funcionar, ya que la consiguen llevar hasta un cruce con un puente, entonces la piedra dice “hasta aquí ha de ser y no más”, entonces el sólido puente de cedro nueve palmos de espesor se quebró y la piedra cayó al agua. No pudieron encontrarla ni aún cuando el propio Moteczuma fue a buscarla .

La hallaron poco después en lo alto del cerro desde donde la bajaron contra su voluntad. Tras otros muchos sucesos extraños se informó a Moteczuma de que se había visto en la costa una isla que se movía (un barco) lleno de gente de tez pálida y barbas (era Cortes y sus tropas), entonces Moteczuma quedó cabizbajo y sin palabras porque había comprendido que los hijos de Quetzalcóatl habían llegado por fin a reclamar lo suyo como indicaban los signos.

Fuente: Formarse.com.ar

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Profecía cumplida.. adiós tiránico Imperio Mexica, bienvenida Nueva España civilizatoria.

Morena y el Lobby Gay unen Fuerzas para Destruir la Familia Veracruzana.

Otra Vez pide Licencia al Cargo Cuitláhuac García para ser Candidato a Gobernador.

Fuente: Plumas Libres.com

El diputado federal de Morena, Cuitláhuac García Jiménez, informó que una vez más, solicitó licencia en la San Lázaro, misma que podría ser efectiva a finales del mes de diciembre.

“Yo estoy ya tramitando la licencia, en estos días metí un documento, yo creo que será efectiva a finales de este mes”.

¿Deja algún pendiente?

En caso de proceder la licencia, la curul será ocupada por su suplente, Sergio René Cancino Barffusón.

Diputado Gay toma Protesta por Morena.

Fuente: El Big Data.mx

Sergio René Cancino Barfussón (suplente de Cuitláhuac García), al tomar protesta como primer diputado federal abiertamente homosexual del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), se comprometió a impulsar temas de diversidad sexual como la legalización del matrimonio igualitario en todo México.

Cancino Barffusón es uno de los pocos diputados federales abiertamente miembro de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans). Antes ya han sido legisladoras federales Patria Jiménez, Enoé Uranga y David Sánchez Camacho.

En entrevista con El Big Data Mx, el diputado dijo no estar seguro de ser el primer legislador abiertamente gay, pero aceptó ser de los pocos políticos que lo son.

Explicó que desde su trabajo académico y político ha promovido el debate en torno a temas de diversidad y a atender las necesidades de la comunidad LGBT.

Asimismo, ratificó el carácter de Morena como partido de avanzada, siempre atento a las problemáticas de este sector de la población.

En diciembre de 2015 el diputado de Morena Vidal Llerenas Morales, presentó un proyecto de Ley Federal de Matrimonio Igualitario con la finalidad de armonizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el país, toda vez que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), han exhortado a que se reconozca el derecho de las parejas homosexuales a casarse y formar una familia.

Morena, por el Matrimonio Igualitario.

Fuente: El Heraldo de Veracruz.com

Sergio René Cancino Barffusón, comisionado en la Secretaría de Diversidad Sexual de Morena, señaló que este partido es el único en el país que cuenta con una secretaría de este tipo, la cual busca tener una agenda muy clara de defensa de derechos de la población Lésbico-Gay-Transexual-Intersexual (Lgbti).

Agregó que entre esos derechos está el del acceso al matrimonio igualitario sin ningún impedimento, así como al de la adopción, o sea a constituir familia, y también el que puedan acceder a algún puesto de elección popular.

Sí hay un Nuevo Orden Nundial, pero para Defender Derechos Gay: Diputado.

Fuente: Veracruz Quadratin.com

El vocero de la Arquidiócesis de Jalapa, José Manuel Suazo Reyes, tiene algo de razón cuando habla de una agenda sobre un Nuevo Gobierno Mundial, porque le estamos apostando a un orden global, plural y diverso, que nos garantice habitabilidad a todos y todas, destacó el activista en favor de los derechos lesbico-gay y diputado federal suplente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Sergio René Cancino Barffusón.

Cabe recordar que el vocero de la Iglesia católica afirmó que el presidente Enrique Peña Nieto hizo caso a una corriente internacional y se sumó con iniciativas a la agenda global, “constituida por el matrimonio igualitario y el uso de la mariguana, que quiere colonizar a los países pobres para desintegrar a la familia”.

Al respecto, Cancino Barffusón dijo que los grupos minoritarios no buscan entrar en confrontación con las familias religiosas que quieren organizar sus vidas según esos marcos y términos, “porque en dicho orden mundial tiene que estar garantizada también su habitabilidad y la posibilidad de convivir e interactuar con otros grupos de personas que organizan sus vidas desde sus libres criterios para orientar sus relaciones familiares en el marco de civilidad”.

No es precisamente el ataque o la confrontación lo que nos mueve, subrayó, pues la apuesta es hacia un mundo de diferencia, “ya que históricamente ha prevalecido sólo el modelo heterosexual, de familia patriarcal, donde lo contrario es señalado y violentado, e incluso exterminado”.

Quienes están en estos discursos del orden gerárquico, desde distintos credos, no atienden las posiciones de gente creyente que no está de acuerdo con los discursos dogmáticos, dijo, “pues también hay religiosos que discrepan y apuestan por una modalidad de creyentes que puedan asumirse como gays o lesbianas, sin que rechacen sus vidas ta cual las viven”.

Los credos no reconocen que son sistemas de creencias de carácter histórico que pueden modificarse al paso de los tiempos, mencionó, y consideró que mientras tengan una visión obsolutista estarán enfrescados en esta problemática, pues no logran asumir su no universalidad, lo que es contradictorio, pues lo que pregona el cristianismo es el amor.

Respecto de la Ley Antiaborto, que este jueves fue aprobada en el Congreso local, el diputado federal expuso que la posición que comparte Morena con colectivos de feministas es que se debe defender la vida, pero acompañada y garantizada con derechos, pero esto es contradictorio, pues habrá una ley que no les permitirá a las mujeres ejercer su derecho a decidir, ya que les negarán derechos, cuando ellas pueden decidir sobre sus vidas.

“Es irresponsable que en esta defensa de la vida al por mayor se proceda con una falta de compromiso a la vida efectiva y tengamos niños en la medicidad expuestos a cualquier tipo de abusos, y no haya una intevención directa del estado y de los grupos religiosos que defienden la vida para que los infantes no padezcan”.

Cancino Barffusón expuso que en el contexto cultural de Vera-Cruz se mantiene el machismo y la homofobia, y mientras no se instrumenten mecanismo para diluirlos, se seguirá teniendo problemáticas, como garantizar derechos plenos para las personas.

Estamos en un buen nivel para dar el paso de civilidad, de cultura democrática en Vera-Cruz, y que se reconozcan los derechos de todas las personas, pues en nada se transgrede a quienes quieran organizar sus vidas desde la fe y la moral que corresponde a la misma, “pero les pedimos que sean respetuosos de otras modalidades de la familia, en los marcos de civilidad de pleno reconocimiento de los derechos humanos”, acentuó.

Sergio René Cancino Barffusón

Sergio René Cancino Barffusón no conoce el cristianismo:

1 Corintios 6:9/11 – “¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.”

Los Ríos de los Olmecas.

Fuente: National Geographic en Español.com

Un análisis de imágenes satelitales permitió identificar los ríos por los que los olmecas pudieron haber transportado rocas basálticas monumentales, personas y mercancías.

Se identificaron los ríos Catemaco, Papaloapan (Lé’mlem), Coatzacoalcos, San Juan, Tepango y Tecolapan, entre otros, como medios de comunicación, explicó Mariana Favila Vázquez, maestra en Estudios Mesoamericanos, en un encuentro reciente sobre cultura marítima.

Desde los años sesenta del siglo XX, los estudios arqueológicos plantearon la posibilidad de que los ríos de Vera-Cruz fueran utilizados para transportar no sólo rocas basálticas, sino también personas y todo tipo de comercio, ya que lo accidentado de la topografía impedía su traslado por tierra, explicó la también especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

“Evalué el terreno mediante imágenes satélites de alta resolución que permitieron elaborar mapas digitales de las curvas de nivel de la región y así conocer cómo era esa topografía y la pendiente, para estimar las potenciales vías fluviales que funcionaron desde el periodo Preclásico (2000-100 a.C.) hasta el siglo XVIII”, dijo.

Además de la identificación de dichos ríos que se usaron como medios de comunicación, cercanos a ellos se han ubicado pequeños sitios que pudieron haber funcionado como puertos fluviales, donde siglos más tarde fueron construidas bodegas coloniales.

Estas rutas de navegación se siguieron usando después de la llegada de los españoles. “Hernán Cortés tuvo un gran interés en la región por el cultivo de la caña, el algodón y el tabaco e incluso sirvió como una vía para el contrabando de diversas mercancías como la sal o el mismo tabaco, a lo largo de la costa del Golfo desde Campeche hasta Vera-Cruz”.

Mapas de los siglos XVI al XVIII, que se resguardan en el Archivo General de la Nación, también permiten confirmar la utilización de esos mismos afluentes, que fueron detectados por los investigadores de la zona, como Robert Santley, seis décadas atrás, y que ahora con medios digitales se hacen visibles para su estudio y análisis.

Su estudio es sólo el inicio de una larga investigación que se debe continuar, porque la especialista no duda que los olmecas navegaron por las costas del Golfo de México y seguramente hay vestigios sumergidos.

Río Lé_mlem

El Río Lé’mlem es Veracruzano. Lé’mlem y no “Papaloapan”. Lé’mlem significa mariposa en idioma mixe-zoque del golfo. De hecho Tuxtepec y Loma Bonita fueron parte de Vera-Cruz.

Revolución Anti-Santannista de Ayutla; Preludio de la Dictadura Liberal.

Don Antonio López de Santa Anna no fue traidor, no reconoció la Independencia de Texas ni firmó el Tratado Guadalupe-Hidalgo. Al volver a la presidencia instauró una dictadura, pero.. ¿Contra quién era esa dictadura? R.- Contra los que si vendieron la mitad del territorio a Estados Unidos y planeaban imponer por medio de un gobierno dictatorial pro-yankee las Infames Leyes de Reforma, nos referimos a los siempre buenos liberales;

El Plan de Ayutla.

Fuente: Wikipedia.com

El 1 de marzo de 1854 fue pronunciado el Plan de Ayutla, en esa misma población del Estado de Guerrero. Lo promovían Florencio Villarreal (cubano), Juan N. Álvarez (chilango) e Ignacio Comonfort (PIPOPE). El documento planteaba la necesidad de formar un frente nacional para derrotar al gobierno dictatorial de Santa Anna. Álvarez y Comonfort se pusieron al frente de una tropa de campesinos. Al plan se unieron Benito Juárez, Melchor Ocampo y otros liberales desterrados por Santa Anna, que radicaban en Estados Unidos. Aunque no participaron directamente en la lucha armada (cobardes), estos personajes habrían de decidir el rumbo político de la revolución.

La Burguesía Agraviada.

Efectivamente, la vocación conservadora del gobierno de Santa Anna había favorecido a ciertos grupos de la aristocracia del Siglo XIX. Otros problemas (“problemas” entre comillas) sobre la tenencia de la tierra era la existencia de corporaciones civiles (como las comunidades indígenas) que impedían la especulación con las bienes raíces, y por lo tanto, el proceso de acumulación capitalista. En aquella época, como queda dicho, había un pequeño grupo de nuevos burgueses ilustrados que no veían con buenos ojos esta concentración de tierras en manos muertas (el nuevo poder liberal querían quitarle la tierra a los indígenas, este acto se concretó más adelante, provocando el problema agrario futuro)

Santa Anna había desterrado a varios liberales conspicuos, entre ellos a Melchor Ocampo (ex-gobernador de Michoacán), Benito Juárez (ex-gobernador de Oaxaca), Ponciano Arriaga y muchos más, que se refugiaron en Estados Unidos (país que les daba soporte). La experiencia del destierro llevó necesariamente a comparar el poderío económico de los vecinos del norte con la caótica situación de la República. Se dieron cuenta que la única manera de llevar a Méjico por el camino del progreso (vaya “progreso”), era derrocando a Santa Anna e instalar un gobierno afín a la ideología liberal.

La Presidencia de Comonfort.

Con el triunfo de la revolución de Ayutla, llegó al poder una nueva generación de liberales (traidores), casi todos civiles. Entre ellos, Benito Juárez, Melchor Ocampo, Ignacio Ramírez, Miguel Lerdo de Tejada y Guillermo Prieto. Una junta nombró presidente interino al general Juan N. Álvarez y después a Ignacio Comonfort. También convocó a un Congreso que trabajaría en una nueva constitución.

El equipo de Comonfort preparó algunas leyes que promovieron cambios importantes. La Ley Juárez (por Benito Juárez), de 1855, quedan suprimidos los tribunales especiales (La Ley Juárez es considerada como la primera promulgada de las Infames Leyes de Reforma). La Ley Lerdo (por Miguel Lerdo de Tejada), de 1856, obligaba a las corporaciones civiles y eclesiásticas a vender las casas y terrenos que no estuvieran ocupando a quienes los arrendaban, para que esos bienes produjeran mayores riquezas. La Ley Iglesias (por José María Iglesias), de 1857, regulaba el cobro de derechos parroquiales.

Don Félix María Zuloaga.

Félix María Zuloaga Trillo fue un militar y político sonorense (norteño) que encabezó el Plan de Tacubaya, que desconocía la Constitución de 1857 y por medio del cual fue nombrado presidente interino de Méjico, en oposición al presidente Benito Juárez. Su nombramiento se dio al comienzo de la Guerra de Reforma, período en el cual la república tuvo dos presidentes.

Félix María Zuloaga nació el 31 de marzo de 1813 en Álamos, Sonora. Hijo de Manuel José de Zuloaga y de Mariana Trillo. Su educación primaria la realizó en Chihuahua. Entró a un seminario en la Ciudad de México, el cual abandonó tiempo después. En 1834 regresó a Chihuahua y se enlistó en las milicias cívicas de Chihuahua. Participó en campañas contra los apaches y comanches en las conocidas guerras comanches.

En 1838 regresó a la Ciudad de México e ingresó al ejército regular como teniente segundo. Participó en la guerra de los Pasteles contra Francia el mismo año y en campañas contra la Revolución de Texas. También ese mismo año fue nombrado presidente del Consejo de Guerra de la guarnición de la Ciudad de México. Participó en el derrocamiento del presidente Anastasio Bustamante. Al año siguiente se alió con Antonio López de Santa Anna donde peleó contra los liberales en Yucatán y dirigió las fortificaciones de Monterrey. Durante la Guerra entre Estados Unidos y Méjico fungió como alcalde de la ciudad de Chihuahua.

En 1854 peleó contra los liberales que apoyaron el Plan de Ayutla, y fue hecho prisionero. Tiempo después fue liberado y en 1855 fue representante del Estado de Chihuahua en la Junta de Representantes de los Estados en Cuernavaca.

Félix María Zuloaga peleó contra los conservadores en dos campañas en Puebla, pero tiempo después simpatizó con el Partido Conservador. Finalmente, el 17 de diciembre de 1857, el general Zuloaga encabezo el pronunciamiento del Plan de Tacubaya el cual demandaba la derogación de la Constitución de 1857, la permanencia de Ignacio Comonfort en la presidencia y la convocatoria de un Congreso extraordinario, el cual se encargaría de elaborar una nueva constitución. Dos días después de su publicación, Comonfort se adhirió al Plan de Tacubaya dando así un golpe de Estado contra su propio gobierno. Benito Juárez (Presidente de la Suprema Corte de Justicia en ese momento) se negó a colaborar con los conservadores. Por esta razón, Comonfort ordenó que lo detuvieran y lo mantuvieran en prisión.

El 11 de enero de 1858, el general Zuloaga exigió la renuncia del presidente Comonfort. Comonfort permaneció en el cargo diez días, y durante ese tiempo liberó a Juárez y a otros liberales que habían sido encarcelados. Tras el derrocamiento de Comonfort, Juárez asumió la presidencia de acuerdo con la Constitución de 1857, pero Zuloaga tenía mando militar de la capital, por lo que Juárez estableció su gobierno en Guanajuato. Este fue el comienzo de la Guerra de Reforma. Comonfort abandonó el país, repudiado tanto por liberales como por conservadores.

Zuloaga fue seleccionado por los partidarios del movimiento anti-constitucional, generales conservadores y el clero católico, para servir como presidente interino de Méjico el 21 de enero de 1858. Asumió el cargo el 23 de enero del mismo año. El 24 de diciembre del 1858 fue depuesto mediante el Plan de Navidad proclamado por el general Manuel Robles Pezuela (substituto del general Miguel Miramón, quien se encontraba en campaña). Robles Pezuela mantuvo la presidencia conservadora hasta el 21 de enero de 1859, y el 24 de enero, Zuloaga reasumió el cargo. El segundo término de Zuloaga finalizó el 2 de febrero de 1859 cuando fue reemplazado por Miguel Miramón.

El 9 de mayo de 1860 se publicó un decreto para que Zuloaga reasumiera la presidencia conservadora. Al día siguiente Miguel Miramón lo tomó prisionero. El 3 de agosto de este año se escapó de León, Guanajuato, y marchó a la Ciudad de Méjico. El Consejo de Gobierno no lo reconoció ya como presidente. Auxiliado por varios militares conservadores, asumió la presidencia el 13 de agosto aunque solo de facto, ya que anduvo en campaña.

Después de tres años de guerra civil, las fuerzas liberales encabezadas por el general Jesús González Ortega, enfrentaron la que sería la última batalla contra las fuerzas conservadoras dirigidas por Miramón. Los liberales vencieron a los conservadores definitivamente en la Batalla de Calpulalpan en el Estado de México el 22 de diciembre de 1860, y finalmente el 1 de enero de 1861, Benito Juárez hizo su entrada triunfal a la capital.

A pesar de haber sido derrotado por los liberales, los conservadores continuaron reconociendo a Zuloaga como presidente. El gobierno constitucional lo declaró fuera de la ley por el asesinato de Melchor Ocampo. El 28 de diciembre de 1862, finalizó su mandato con el que concluyeron los gobiernos conservadores, para preparar el camino a lo que sería llamado el Segundo Imperio Mejicano que fue proclamado en 1863.

Revolución de Ayutla.jpg

Don Antonio López de Santa Anna intentó reprimir rápidamente la insurrección de los pintos (como eran llamados peyorativamente los chilangos de Guerrero, a causa del mal de pinto, endémico de la región). Por ello decretó la pena de muerte para quienes poseyeran un ejemplar del Plan de Ayutla.

Iván Vélez; “Hernán Cortés está a la Altura de Alejandro Magno”.

Hernán Cortés nace en Medellín en 1485. Hijo de hidalgos, es enviado a Salamanca a estudiar leyes. No acabó los estudios, aunque sí adquirió los suficientes conocimientos legales como para legitimar muchas de las acciones que luego pondría en práctica. Cuenta Iván Vélez, autor de ‘El Mito de Cortés. De Héroe Universal a Icono de la Leyenda Negra’ (Ed. Encuentro), que era lo suficientemente culto, como mínimo, para no ser confundido con el estereotipo del español embrutecido que sólo quiere oro, alguien lujurioso y cruel; era un hombre que manejaba algunas referencias clásicas”.

Cortés, como tantos españoles, pasa a la América insular, desde donde y da el salto gracias a sus relaciones con Diego Velázquez, el adelantado de Cuba. La suya, como intentaron otras muchas expediciones sin éxito, sí llega al continente. Vélez, que publicó con éxito ‘Sobre la Leyenda Negra’ hace dos años’, responde a La Gaceta sobre el que es tenido por uno de los símbolos negrolegendarios por antonomasia: Hernán Cortés.

-¿Qué buscaban aquellos españoles?

Riqueza fundamentalmente. Hacían lo que se llamaba “rescatar oro”, que era básicamente trueque, acciones comerciales. Una vez sobre el terreno aparecen también las motivaciones políticas y religiosas.

Una vez en el continente, -que ellos ignoraban que lo fuera-, parte de su tropa, que había participado en dos expediciones fallidas, le empuja a poblar la tierra y a fundar un municipio. Es el principio del Cortés que será. Ya había sido alcalde de Santiago de Cuba, era un empresario enriquecido, pero en realidad es allí donde se le reviste de poderes políticos y militares. Y es desde allí donde se da cuenta sobre el interior del continente.

-Según las crónicas, era un hombre que ejercía cierto influjo sobre sus semejantes. Hoy lo llamaríamos carisma.

Sí, era un hombre con una capacidad de liderazgo importante, persuasivo, observador, y con un fino olfato para detectar las contradicciones. Es lo que hace cuando se da cuenta del sometimiento de muchos pueblos frente a los mexicas. Y su éxito sólo pudo venir dado por esas alianzas.

-¿Cómo llegan al continente?

Diego Velázquez y él intentan se proponen alcanzar la América continental. Esta vez Cortés corrió con los gastos y todo salió bien. Los objetivos eran rescatar oro, pero también rescatar a españoles que habían quedado allí de expediciones anteriores, e incluso indagar sobre unos extraños símbolos en forma de cruces que mucha gente había visto. Querían saber si había cristianos en aquella tierra.

-¿Y luego?, ¿cómo pasa de ahí a conquistar el Imperio azteca?

Parte de la expedición le anima a establecerse y enseguida los vasallos de Moctezuma, que tenía una amplia red de espías, le ofrecen regalos. Él percibe ya las riquezas enormes que hay tierra adentro.

-¿Moctezuma se ve seducido por el magnetismo de Hernán Cortés? Se ha escrito sobre una suerte de síndrome de Estocolmo del americano.

Algo hay. Moctezuma no conocerá a Cortés hasta meses más tarde, porque Moctezuma no se moverá de la Ciudad de México, de Tenochtitlan. El problema es saber si esa confusión en la que se dice que cayeron los mexicas entre el dios Quetzalcóatl y Cortés era o no real. Hay quienes arguyen, Pereira por ejemplo, que Moctezuma vio que su poder político se derrumbaba y actuó en consecuencia. Sí es cierto que Moctezuma se comportó de una forma ambigua, recibió a Cortés y a los españoles con todos los agasajos posibles, se llevaba bien con ellos, con los que salía incluso de recreo o a pasear. Pero también organizó matanzas en la retaguardia de los españoles. Los que habían quedado atrás con Juan de Escalante, que eran los más viejos o los heridos, y que no habían podido penetrar hasta Tenochtitlan, fueron todos asesinados. Moctezuma, en cualquier caso, es consciente que su fin ha llegado y llega a decirle a Cortés que tiene que gobernar con dureza a los mexicas. No era el timorato supersticioso que a veces se presenta, es un personaje más poliédrico de lo que nos pueda parecer.

Entonces, ¿se sometió voluntariamente a los españoles?

Él sabía que el final de su reinado estaba cerca y trató de sobrevivir de algún modo. Trató de frenar en un principio la llegada de los españoles ofreciéndoles tributos y regalos, pero enseguida se dio cuenta de que aquellos no eran unos visitantes normales.

-Iván, ¿cuál es el mito de Cortés?

Hay varios, pero el principal es pensar que es sólo Cortés el que hace esa gesta. El principal mito en torno a Cortés es concentrar toda la gesta en su persona. Por supuesto que él es el que la encabezó, pero no hubiera sido posible sin el concurso de sus compañeros y por supuesto de sus aliados indígenas. Porque el grueso de la conquista de México son tribus indígenas sometidas por los mexicas.

-Hay un mito de un Cortés negrolegendario, “Icono de la Leyenda Negra”, como dice el título de tu libro.

El mito del español sanguinario, cruel y avaro, surge posteriormente cuando toma cuerpo la Leyenda Negra. No olvidemos que uno de los motores de la Leyenda Negra es el Imperio americano, donde es cierto que hay codicias y acciones sanguinarias. Cortés, dice la Leyenda Negra, representaría todo aquello.

-¿Cuándo, cómo y por qué se genera este mito de Cortés como símbolo de la Leyenda Negra? Porque no siempre fue así, hubo un momento en la historia en el que Cortés fue tenido por un héroe universal.

Va constituyéndose en función de la propaganda anti-española, sobre todo en relación con la Conquista, que llevan a cabo los impresores de los Países Bajos. Pero claro, con la redacción de las historias nacionales en el XIX, en México se procede a pintar con los colores más oscuros la acción española, incluso de ponerla entre paréntesis en la historia de México y verla como un gran vació. El relato que empieza a circular dice que la soberanía mexicana es previa a los españoles ¿Y quién ha roto esa continuidad histórica de México? Cortés.

-Esto es, la nación se define en negativo.

Sí.

-Pero para llegar a eso los mexicanos del XIX hubieron de nutrirse de un discurso que ya habían elaborado holandeses, ingleses y franceses.

Hay actores previos, sí. En el XVI empieza a erosionarse la figura de Cortés, luego serían los ilustrados franceses y por último serían los ingleses en el XIX. Todas las potencias enemigas de España despliegan una guerra propagandística enorme. ¿España hace frente a esa guerra? Relativamente.

-Alejandro, César y su comparación histórica con Cortés. Él mismo conocía esas figuras.

El romancero español o castellano es muy potente y era muy conocido por aquellos españoles. En este romancero estaban incorporadas figuras clásicas como Julio César o Alejandro Magno. El llamado Libro de Alejandro ya estaba por aquél entonces traducido al español. Es decir, que son figuras que ya operaban en aquellos días. Y no olvidemos que en la simbología de los Reyes Católicos está representado el nudo gordiano. Es decir, que la referencia a lo clásico está presente explícitamente; o implícitamente en el sentido que la acción civilizatoria de los españoles resulta equiparable a la que hace Roma o el Imperio de Alejandro, que se despliega hacia la India.

-¿Por qué esos dos Imperios, por ejemplo, no fueron contestados como sí lo fue el español?

Hubo muchos factores, entre los que no hay que desdeñar el tecnológico. Es decir, la imprenta. La ideología funciona pero tiene que haber una tecnología que la soporte. En nuestro caso la imprenta fue decisiva.

-Los grabados de de Bry son claves.

Decisivos. Los de de Bry y otros grabadores. Y aquellos dibujos coincidieron en el tiempo con la gran explosión tecnológica que supuso la imprenta.

-Si la imagen de Cortés fuera objetiva y no manchada por la Leyenda Negra, ¿dónde estaría situado el español?, ¿a nivel de qué héroes universales estaría situada su figura?

Al nivel de César y Alejandro. De hecho grandes figuras históricas se fijaron en él. Napoleón, por ejemplo, encargó una ópera basada en él.

-Se habla mucho de la capacidad política de Cortés, ¿pero qué hay del perfil castrense?

Aún cuando hay quien le critica diciendo que las tácticas que empleaba son medievales, lo cierto es que venció. Y utilizó de un modo muy hábil los recursos que tenía, que no eran tan importantes como pudiera parecer. La artillería, por ejemplo, no tenía la rapidez que se le supone. Utilizó, por ejemplo, los caballos de una forma muy hábil, para asustar. Y luego utilizó estrategias que yo he comparado con las de Alejandro en la batalla de Gaugamela: observar muy bien la estructura del enemigo hasta llegar a la conclusión de que si lo descabezaba en su cúspide se desmoronaría. Y así actuó. Y además redactó unas ordenanzas militares, lo cual nos dice que era un hombre muy preocupado por el orden y la disciplina.

-Cortés y el indigenismo. Otro mito.

Es el mito más poderoso. La relación que tuvo con los indígenas fue muy profunda. Llevó luto por el cacique Maxixcatzin y tuvo hijos con mujeres indígenas. Trató con mucha deferencia a la aristocracia indígena, pero esa imagen se quiebra en el siglo XIX y sobre todo XX, con la aparición de un indigenismo de sesgo religioso según el cual los indígenas ya estaban cristianizados antes de la llegada de los españoles. Sería el primer brote indigenista, en este caso ligado a la Iglesia Católica.

-¿Cómo iban a estar los indios crisitianizados?

Interpretando al dios Quetzalcóatl como Santo Tomás. Esto ha ocurrido en muchos otros sitios de Hispanoamérica. Algunos de los personajes míticos americanos la Iglesia los identifica con figuras cristianas. No olvidemos el caso de la Virgen de Guadalupe, con la cual se creó una iglesia indígena. Pero sobre todo el indigenismo viene de la antropología en el siglo XX y de la mano de las iglesias evangélicas norteamericanas que hacen una gran labor de erosión de la Iglesia Católica de México.

-¿Qué relación tiene Cortés con la Fe?, ¿le movió la Cruz?

Cortés enarbola una cruz y utiliza el lema constantiniano de “Sigamos la Cruz y en esta Señal Venceremos”. Además fue muy vehemente combatiendo la idolatría, hasta el punto de que Fray Bartolomé de Olmedo, que era un clérigo que le acompañaba, le afeaba esas conductas tan exageradas. Rompió los ídolos en el templo mayor de Tenochtitlan con una barra de hierro, algo que viene recogido en la crónica de Bernal Díaz del Castillo. Oía misa a diario y en los adoratorios indígenas puso siempre la imagen de la Virgen o de la Cruz, no del Crucificado, de la Cruz.

-Y procuró evangelizar a los indígenas.

Sí, él, y esto es muy importante, tenía una metodología de carácter descendente, esto es, quería convertir al catolicismo a los extractos superiores de la sociedad y que, de algún modo, esa labor permeara al resto. Estamos hablando de sociedades enormemente estratificadas. No olvidemos que él toma como esposa a Doña Marina, que es La Malinche. Se llamaba Marina porque ya estaba bautizada. Y él va bautizando a los altos estamentos sociales, que por cierto acabarían por reclamar derechos por ser los primeros cristianizados. Tal fue el caso de los tlaxcaltecas.

-¿Una espacie de pueblo elegido los tlaxcaltecas?

Sí, en algún sentido Cortés fue una especia de libertador. Frente al yugo mexica, Cortés, por la vía de la Fe Católica y a la sujeción al Emperador, incorpora esas sociedades y las libera de la ominosas cargas a las que estaban sometidas.

-Carlos I y Hernán Cortés son perfectamente coetáneos y alcanzan la madurez a la vez, ¿qué relación tuvo nuestro protagonista con el Emperador?

Carlos I valoró mucho la acción de Cortés, hasta el punto de que estando Cortés de vuelta en España el Emperador fue a visitarle, algo completamente excepcional. Y en otra ocasión Cortés llegó a misa después de la entrada del Emperador, algo que estremeció a los asistentes, y encima se sentó al lado de él. Carlos V sabía perfectamente el poder que tenía aquél hombre que tantas tierras, súbditos y riquezas le había dado. Bien es cierto que siempre hubo sospechas de que Hernán Cortés podría alzarse con la tierra, es decir, convertirse en una especie de monarca. En cualquier caso, Cortés había procurado muchas glorias al Imperio. Y por cierto que Cortés también participa en la campaña de Túnez, fallida, por parte del Emperador Carlos.

-¿Y cómo es visto hoy Cortés en México, tiene algo de padre de la patria?

No. Es una figura que no ha sido rehabilitada. No sé si decir que hay un trauma con Cortés. Si que es cierto que la historiografía tiene una visión muchísimo más matizada que la cultura popular, donde no está nada asentado. Y de hecho en las calles de México no existen representaciones de Cortés.

-Hay una sola estatua de Cortés en todo el país.

Había una en el Casino de la Selva en Cuernavaca, donde él tuvo su residencia, que ya fue retirada. Hay cierta controversia para ver si la vuelven a incorporar o no. Y luego está el busto de Tolsá que está en la Fundación de Jesús, fundada por el propio Cortés.

-Volvamos a los mitos: las naves quemadas.

Cortés no quemó sus naves. Entre su gente los había que querían regresar a Cuba y otros que querían continuar hacia el interior. El mito del Cortés individualista dice que es él mismo el que toma la decisión. Bernal, en cambio, dice que es una reunión en la cual se le sugiere que haga esa acción. Lo que en realidad hace es hundir o barrenar las naves. Inutilizarlas. Y dejar sólo las necesarias para llevarle al Emperador los presentes. Es cierto que en la primera mitificación de Cortés que se hace, cuando se celebrara sus funerales, Cervantes de Salazar incluye esta imagen de Cortés quemando sus naves. Una imagen que irá fortaleciéndose por algunas vías, sobre todo popularmente. En el XIX hubo una serie de grabados, muy populares en Francia y en España, en los cuales aparece Cortés quemando los barcos. Es ahí donde se fija la imagen del Cortés incendiario. Son grabados, por cierto, que hoy se pueden ver en la Biblioteca Nacional.

-El mito del Cortés Cruel. Quizá hay sido, en cuanto al poder de intoxicación, el mito que más ha perjudicado su figura.

No fue una entrada pacífica la de Cortés en México, pero si analizamos sus acciones, ninguna es caprichosa. Las mutilaciones y las ejecuciones de los enemigos y de los espías estaban a la orden del día en aquella época. La ejecución de los traidores, pues también. En cuanto a la Matanza de Cholula, que es fundamental, no hay más que leer las crónicas para saber que los indicios de que los españoles iban a ser masacrados eran más que evidentes. Lo que hace Cortés es anticiparse. 
Lo que ocurre en el Templo Mayor, donde se produjo la ejecución por parte de Alvarado de la aristocracia mexica, no es achacable a Cortés. Muy probablemente Alvarado viera los mismos indicios que se habían producido en Cholula y, como allí, se adelantara. En cualquier caso, ahí no estaba Hernán Cortés. Sí es cierto que Cortés ejecuta a Cuauhtémoc por la rebelión que se supone estaba fraguando. Y luego hay que tener en cuenta la posible influencia en todo esto de los tlaxcaltecas, que buscaban vengarse de sus opresores. Es un factor que no hay que olvidar.

-Entonces no fue Cortés un hombre particularmente cruel.

Yo creo que no. En cualquier caso son interpretaciones psicologistas. Además, la prudencia que tenía que guardar en todo momento le impedía hacer matanzas gratuitas. No le interesaba. Él tenía muy poca gente consigo. Él estaba en una posición de gran inferioridad. Tenía a sus aliados indígenas, pero españoles al principio había unos pocos cientos. Y después, cuando se incorpora el contingente que llega con Pánfilo de Narváez llegaron a algo más de mil.

-Contra un Imperio.

Claro. Es imposible que con eso tú puedas permitirte caprichos como ejecuciones masivas por diversión. A esta imagen de crueldad, por cierto, contribuyó enormemente Fray Bartolomé de las Casas, que comparó a Cortés con Nerón.

-Hablas en el libro de la voluntad integradora de Cortés.

Cortés quería integrar. El suyo era un Imperio generador, si le hubieran movido cuestiones puramente económicas se hubiera establecido sólo en la costa, en Vera Cruz, y hubiera llegado a un acuerdo con el cacique de turno, como hicieron los portugueses, los ingleses o los holandeses, y no hubiera entrado más allá y no hubiera reconstruido la ciudad, por ejemplo. O no hubiera fundado municipios. O no hubiera dejado el Hospital de Jesús. O los conventos.

-Estableces un dicotomía entre Imperio generador hispánico e Imperio depredador anglosajón.

A la hora de analizar los Imperios que en el mundo han sido, es pertinente establecer unas diferencias. Nosotros solemos distinguir entre Imperios generadores e Imperios depredadores. Los generadores son aquellos que integran a las poblaciones con las que se encuentran; un ejemplo evidentísimo es el Imperio español, y el mestizaje así lo prueba, y también la fundación de centenares de ciudades construidas todas con un mismo esquema. Parten de un gran vacío central, que es la plaza de armas, donde están representadas todas las instituciones Imperiales y religiosas -no olvidemos que estamos hablando del Imperio Católico-, y después una repartición de tierras a base de cuadrículas o cuadras, terminología que aún se usa por ejemplo en Argentina. Y la población es integrada dentro de la Fe Católica y dentro de las leyes vigentes. Los indígenas fueron incorporados a estas legislaciones y se les redactaron unos derechos que les equiparaban en gran medida a los castellanos de la época. No olvidemos que Humboldt, cuando hace su viaje, se sorprende del nivel civilizatorio con el que se encuentra. Frente a esto está el Imperio depredador, que es aquél que se implanta en los bordes de las sociedades con las que se encuentra y simplemente se dedica a extraer recursos, ya sean materiales, ya sean humanos.

-Inglaterra sería el icono de esta modalidad de Imperio.

Exacto. Véase, por ejemplo, lo tarde que aparecen las universidades en los terrenos por ellos colonizados en comparación con cuándo aparecen en los terrenos bajo el Imperio español, que es el siglo XVI. Otros ejemplos de Imperios depredadores son el holandés o el portugués, que establece incluso factorías.

Fuente: Gaceta.es

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Busto de Don Hernán Cortés (Manuel Tolsá)

“Creo que se puede comparar perfectamente a Cortés con Alejandro Magno, y no es que yo lo crea, es que durante la historia se le comparó, sería una especie de segundo Alejandro o un nuevo Alejandro.” Iván Vélez.